Los hombres blancos no saben saltar

Por el Ing. Jean Chichè

Nunca olvidaré la primera vez que la vi. Volvía a mi casa luego de la peor salida mi vida; Carla, mi ex-novia, me había dejado después de dos años de relación, y dije la peor salida por dos razones. En primer lugar el motivo por el que me dejó, y el mismo fue decir "Se me llenó el culo de preguntas" al ver por la calle un afiche de Brad Pitt en cueros, y ese intento de chiste provocó que me dejara porque "Yo quiero estar con un macho y es evidente que vos no lo sos. Lo nuestro no va más". Y el segundo factor que hizo que esa haya sido mi peor salida fue –precisamente– perderla, y no es que la creía mi alma gemela o la mujer de mi vida, sino que era la dueña del tarro más perfecto del barrio, sabía que jamás volvería a ser dueño de un siete como ese. En fin, mejor seguiré con lo que me convoca en este escrito...

Llegué devastado a mi casa, prendí un chico malo, preparé un martini –seco–, encendí la televisión y me tiré sobre el sillón en búsqueda de una película que me ayudara a sobrellevar la falta de ganas de dormir. Y ahí encontré esta joyita del cine de bajo presupuesto: White man can´t jump.

Olvidé mi pena (y hay que olvidar semejante pena, no se imaginan lo que eran esos aposentos) por culpa de una película impresionante, y no digo impresionante por su despliegue de producción, paisajes o efectos especiales, sino por su mezcla única de drama y comedia con el básquet (lo que le agrega pasión y acción) como un protagonista más en la historia.

La película cuenta la historia de dos personas que se ganan la vida jugando al básquet en las canchas de los barrios bajos de Estados Unidos, y es por eso que no hizo falta mucha producción para hacerla, ya que una vez que la pelota empieza a picar sobre el asfalto, el resto son sólo detalles.

Estrenada en 1992, cuenta con las actuaciones protagónicas de Woody Harrelson, que interpreta a Billy Hoyle, y Wesley Snipes, que encara el rol de Sidney Deane.

Billy y Sidney se conocen jugando al bridge, no mentira, con todo lo que les conté, ¿dónde se van a conocer si no es jugando al básquet, y por guita? El primer encuentro estuvo lleno de cruces, partiendo de la base de que uno es blanco y el otro negro, pero se dieron cuenta que hacían una muy buena dupla dentro de la cancha y se hicieron "socios" para recorrer la Costa Oeste yanqui en busca de ganarse unos verdes.

De ahí en más se verá pasión, acción, traición, reflexiones, amor y básquet, mucho básquet. Tampoco faltan corridas; el boludo de Billy, tiempo atrás –haciéndose el héroe– se negó a ir para atrás en un partido universitario haciéndoles perder ocho lucas a un grupo de mafiosos de poca monta, y de vez en cuando él y su novia deben correr como dos condenados esquivando balas y cuchillazos deseosos de venganza.

Por último, no puedo dejar de destacar la presencia de Rosie Perez en el rol de Gloria, la novia de Billy, y no sólo por lo bien que hizo el papel, sino también porque entre tanto basquetbolista transpirado encontrarse con una hembra latina con deliciosa, curvilínea y en llamas figura es justo y necesario.

¿Que más decir que mi más sincera recomendación de que la vean? Y si ya la vieron, veanla devuelta, lo bueno dos veces, dos veces bueno.